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Jueves 24 de junio de 2021

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Dir. de Comunicación Institucional | 08-06-2021 08:13

Material de archivo
 

El 8 de junio es el Día Mundial de los Océanos, y científicas del Instituto Argentino de Oceanografía alertan sobre un nuevo problema ambiental: los desechos que generan la producción y uso de elementos de protección personal utilizados durante la pandemia.

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La pandemia agravó la contaminación de mares y océanos

Investigadoras del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), dependiente del Conicet y la Universidad Nacional del Sur, realizaron un estudio que plantea cómo la pandemia de COVID-19 puede agravar la contaminación por la diseminación de plásticos en las playas, los cursos de agua y los entornos costeros de América Latina, aumentando el daño a las especies acuáticas en los próximos años. 

“Lamentablemente en el contexto en el que estamos se generan residuos que se suman a la gran cantidad que ya se encuentran en el mar, que son incorporados por los organismos marinos y que incluso terminan en los seres humanos por el consumo de peces y frutos de mar”, explicó a Radio Universidad la doctora Melisa Fernández Severino, bióloga e investigadora del CONICET. “Salvo en zonas costeras los residuos no llegan al mar en forma directa sino que hay una mala disposición final de los residuos que hace que terminen en zonas costeras o en cursos de agua”, aclaró.

El uso de barbijo es, sin lugar a dudas, una de las medidas fundamentales para prevenir y disminuir la propagación del virus SARS-CoV-2. Al mismo tiempo, los cuidados ante la pandemia han determinado un incremento en el uso de otros elementos, como recipientes de alcohol en gel, guantes, bolsas de basura en los hogares, botellas y envases para alimentos. Según la revista Environmental Science and Technology, se estima que se han usado 129 mil millones de mascarillas y 65 mil millones de guantes en todo el mundo cada mes desde el comienzo de la pandemia.

La propagación explosiva del virus no dio a los países el tiempo suficiente para adaptarse a esta nueva situación. Ante la falta de elaboración de protocolos adecuados, el equipo integrado por Fernández Severini y por Ana Forero, química y becaria Posdoctoral de CONICET; Carla Spetter, química e investigadora de CONICET; Natalia Buzzi, bióloga e investigadora de CONICET, y Maialen Ardusso, licenciada en Biodiversidad y becaria doctoral de CONICET, sugiere que debería avanzarse en afianzar prácticas de reciclaje. Las autoras también remarcaron que en esta situación tiene un rol fundamental la voluntad política pero también la colaboración ciudadana. “La contaminación por microplásticos es un enemigo invisible con posibles efectos adversos en el medio ambiente marino y en los seres humanos”, advierten las especialistas.

El trabajo de las autoras del IADO y la UNS, publicado en la revista Science of the Total Environment, pronostica que la mayoría de estos elementos fabricados con materiales poliméricos terminarán formando piscinas de microplásticos en nuestros mares. La cantidad de polipropileno en las mascarillas quirúrgicas es de 4,5 gramos, y en una mascarilla N95 puede llegar a los 9 gramos. 

“Todos esos elementos desechados sin tratamiento -barbijos, guantes de látex, mascarillas faciales, etc,- se descomponen y terminan en lo que llamamos el pool de los microplásticos, que al ser tan pequeños son incorporados por la fauna marina. Además, la población tiene que tomar conciencia porque en Argentina estamos un poco más atrasados que otros países en el tratamiento de residuos que además en este caso transportan otro tipo de patógenos o elementos tóxicos como hidrocarburos o fármacos”, explicó Fernández Severini.

Los desechos llegan a los océanos transportados por vientos, ríos, mareas, desagües pluviales, y también por descargas directas. El análisis de las científicas del IADO señala que “la falta de conocimiento sobre el tipo de residuo doméstico generado y su deficiente clasificación por las personas en el hogar”, ha contribuido al aumento de la contaminación y agrega: “en muchas costas de América del Sur, es cada vez más común encontrar barbijos y otros artículos de protección personal como mascaras faciales o guantes, que son fuentes potenciales de microplásticos”.

Las especialistas destacan que la gestión de residuos sería uno de los factores en los que trabajar para evitar que los desechos lleguen al mar. En este sentido, el estudio brinda un resumen de la situación de los sistemas de gestión de Residuos Sólidos en América Latina, antes y durante la pandemia, y describe que las deficiencias preexistentes en el manejo de estos desechos se acentuaron durante la pandemia por la falta de preparación para un mayor volumen de elementos descartados, y el hecho de que los servicios esenciales como la recolección de residuos domiciliarios pasaron a “segundo plano”, especialmente durante los primeros meses de la pandemia cuando la mayoría de las actividades se vieron restringidas por cuarentenas.