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Jueves 23 de abril de 2026

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Dir. de Comunicación Institucional | 22-04-2026 17:18

 

La UNS y la UTN realizaron nuevos actos de reparación de legajos laborales y fichas estudiantiles de víctimas del terrorismo de Estado. 

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imagen de la noticia: Una docena de historias se sumaron al Memorial contiguo al Aula Magna, en Colón 80.

Una docena de historias se sumaron al Memorial contiguo al Aula Magna, en Colón 80.

Una docena de nombres se sumó el jueves 16 a los que van completando el Memorial con que la Universidad Nacional del Sur recuerda, en la sede de su Rectorado, a integrantes de su comunidad que sufrieron la persecución del terrorismo de Estado y por ello vieron interrumpidas sus carreras laborales o académicas.

En la pared contigua al Aula Magna, en el edificio de Colón 80, se instalaron los hexágonos portando historias: las de los docentes Ernesto Bilder, Roberto Cignoli, Guillermo Quartucci, Hugo Ruiz y Jorge Santos; el trabajador no docente y estudiante Oscar Bermúdez; y Carlos Entraigas, María Graciela Izurieta, Eduardo Korsunsky, Alicia Partnoy y Graciela Romero, quienes cursaban carreras universitarias cuando sus vidas fueron atacadas por el aparato represivo clandestino. El Memorial recibió también la referencia de Víctor Oliva Troncoso, estudiante de la Universidad Católica de Temuco (Chile) exiliado en la Argentina en 1973, cuyo proceso de ingreso a la UNS fue interrumpido dos años después por su asesinato a manos de la Triple A.  

La inclusión de los nombres en el Memorial, que se volcará luego al espacio virtual de acceso permanente, fue el corolario del acto en que el rector Daniel Vega y la vicerrectora Andrea Castellano entregaron a sobrevivientes y familiares las fichas estudiantiles y los legajos laborales que indican ahora las reales causas de las desvinculaciones: desapariciones forzadas, cesantías y exilios. De ese modo, el acervo documental de la UNS ya no se limita a relatar lo ocurrido con las fórmulas burocráticas del propio aparato criminal, que empleaba su léxico expulsivo o apelaba a eufemismos para inscribir las ausencias. 

“¿Corregimos el pasado? No, el pasado es lo que fue, inmodificable. Pero sí corregimos lo que cada presente posterior omitió en las huellas de ese pasado. Lo que se tergiversó, lo que se fraguó”, explicó Leandro Di Gresia. Docente e investigador de la carrera de Historia, Di Gresia integra el comité técnico que, encabezado por la reconocida especialista Silvina Jensen bajo la órbita de la Subsecretaría de Derechos Humanos, tiene a su cargo las pesquisas documentales en que se basan las reparaciones.  

En su mensaje de apertura, el rector Vega reiteró “lo que constituye una posición permanente de este rectorado: el pedido institucional y público de perdón a víctimas, sobrevivientes, familiares y a la sociedad en su conjunto por las acciones y omisiones, participaciones y silencios de miembros y autoridades de la UNS” durante el terrorismo de Estado o en las épocas de impunidad.  

“No podemos soslayar que, así como nuestra comunidad tuvo víctimas y ejemplos de lucha por la justicia, también cobijó a quienes aceptaron ser parte del aparato criminal o contribuyeron, en los años posteriores, a impedir o demorar los caminos de Memoria, Verdad y Justicia. Asumir esa verdad duele, pero es el único modo de honrar a quienes sufrieron y de cimentar un futuro más justo”, agregó Vega.

El acto contó también con la participación de Silvia London, actual directora del Centro Científico Tecnológico local del CONICET, organismo al que nutrieron con sus investigaciones Roberto Cignoli y Jorge Santos. 

Formas de presencia

La política reparatoria, aprobada por el Consejo Superior en 2022, surge de la aplicación del decreto presidencial que en 2012 la impulsó para el ámbito público nacional. En la UNS, se añadió una singularidad: la reparación no se limitó a personas asesinadas o desaparecidas, sino también a quienes sobrevivieron a sus secuestros, persecuciones, exilios o cesantías. 

De ese modo, el acto que la institución celebró en 2024 ―el segundo de los cuatro realizados hasta el momento― fue el primero en el país en que algunos de los registros reparados fueron recibidos por sus propios titulares. Este jueves 16, Oscar Bermúdez y Ernesto Bilder asistieron presencialmente a la ceremonia. Carlos Entraigas, Hugo Ruiz y Alicia Partnoy participaron por vía virtual y a través de afectos que recibieron los documentos. Cignoli, Guillermo Quartucci y Santos, ya fallecidos, estuvieron presentes a través de sus familias. Elisa Quartucci, sobrina de Guillermo, había compartido recuerdos y emociones en una entrevista matinal concedida a Radio UNS

Tres de las víctimas homenajeadas en la ceremonia permanecen desaparecidas: Eduardo Korsunsky, Graciela Romero y María Graciela Izurieta. Ambas mujeres fueron madres durante sus cautiverios, y sufrieron la sustracción de las criaturas. 

El hijo o hija de Izurieta y su compañero, Alberto Garralda, aún es buscado por las Abuelas de Plaza de Mayo. La identidad del hijo de Romero y su pareja, Raúl Metz, fue restituida en julio de 2025. Desde entonces, es el nieto recuperado 140. La reparación efectuada por la UNS el jueves incluyó no sólo a su madre, sino también a Alicia Partnoy, con quien compartió cautiverio. Partnoy fue quien denunció la apropiación del bebé y atestiguó la trastienda del parto, logrando determinar que la criatura era un varón y que había nacido sano. Horas después del acto, entre la noche del mismo jueves 16 y la madrugada del viernes 17, se cumplieron 49 años de ese nacimiento. Fue, para el nieto 140, su primer cumpleaños con conocimiento de su real identidad.  

Las historias volvieron a evocarse en el mismo Aula Magna en que se pronunciaron sentencias contra algunos de sus responsables, como recordó el rector Vega. Décadas antes, el recinto había sido espacio de juegos de Alicia, cuando siendo una pequeña esperaba el fin de la jornada laboral de su papá Salomón, contador de profesión y funcionario de la UNS en los años previos a la dictadura. En el hall de ingreso puede aún visitarse la muestra “Los juicios”, que reúne pinturas que entre 2011 y 2013 produjo Raquel, madre de la académica y escritora que participó del acto del jueves 16 desde Los Ángeles. 

Reparación y reencuentros 

La ceremonia realizada por la UNS permitió además reencuentros generacionales, como el de "Congo" Bermúdez y la familia Korsunsky, que hace siete décadas compartieron la querencia de infancia de Bernasconi, en La Pampa. 

Al subir al escenario, Bermúdez hizo referencia a ese recuerdo común, cristalizado en las bolitas en torno a las que el grupo de amigos pasaba tardes y recreos. Las llevaba consigo, porque se las había entregado Celia Jinkis de Korsunsky, que las atesoró durante años entre los recuerdos de su hijo desaparecido. Oscar decidió entregarlas a las personas que en la UNS sostienen la política reparatoria, que caracterizó como una apuesta por la dignidad.

Por su parte, la tecnología permitió a Carlos Oliva Troncoso compartir desde Chile el homenaje a su hermano Víctor. “El de Bahía Blanca era para nosotros un nombre maldito, porque ‘Lalo’ fue asesinado allí. Pero hemos logrado reconstruir parte importante de la vida que desarrolló él en Bahía y conocer gente maravillosa”, destacó desde Santiago de Chile. El reconocimiento de la UNS se suma al que Víctor recibió de su alma máter, la Universidad Católica de Temuco, que en 2014 le concedió un título post mórtem.  

La multiplicidad de huellas que el terrorismo de Estado dejó en las víctimas y sus familias pudo palparse en los recuerdos de infancia de Rodrigo Santos, cuyo padre Jorge fue un destacado investigador que integró la primera generación de docentes de la UNS. Cesanteado en 1976, se le prohibió también el ingreso a las dependencias públicas, por lo que no pudo acompañar ninguno de los actos escolares de su hijo y su hija María Emma, que cursaban en las escuelas preuniversitarias. Su voluminoso legajo, que reseña la carrera que pudo retomar en la UNS a poco del retorno de la democracia, fue expuesto por el rector Vega como ejemplo del exhaustivo trabajo de reparación documental realizado por el equipo técnico a cargo.

“La reparación subsana y corrige, en parte, una injusticia. No puede borrar las consecuencias que le siguieron, pero en sí misma es un acto de altísimo valor simbólico que representa muchísimo para toda la sociedad”, refirió Rodrigo, tras recibir la documentación paterna.  

Sus palabras coincidieron con las que minutos antes había compartido el historiador Di Gresia, en nombre del equipo técnico encargado de diagramar y llevar a cabo la reconstrucción que precede al acto reparatorio: “Reparar es una palabra que, en definitiva, queda grande. ¿Cómo reparar una vida? Eso es irreparable. Pero, pese a todo, reparamos. Al identificar, al conocer, al recordar”.

La experiencia recogida por la UNS en su implementación de la política le permitió contribuir al desarrollo de la reparación en la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional. Ambas casas de estudio firmaron para ello un acuerdo de cooperación, en marzo de 2024. El martes 21, cinco días después de la ceremonia en la UNS, la UTN realizó su segundo acto de entrega de documentos reparados, que incluyó a los estudiantes Néstor Grill, Carlos Oliva y Carlos Magariños.